
Hace más o menos cuatro años caí rendida ante el trabajo tridimensional de un artista que aún no pertenecía al mainstream del diseño y al parnaso universal de los grandes creadores de hoy. Lo ví por ahí, en alguna revista, y su trabajo destacaba en medio de las demás cosas impresas en la página. Recuerdo que lo que me llamó la atención al ver esa breve nota, fue que un tipo tan joven terminara trabajando en una casa tan “anticuada” -oh! que equivocada estaba- como Lladró. Sin embargo, no me parecía tan mala idea porque a cualquier creador le gustaría (a mi me fliparía) que lo ficharan como jefe de diseño y asesor artístico de una prestigiosa fábrica de porcelanas. Para ser precisa, una de las mejores y más famosas casas de porcelana de Europa. Un reto, un reto magnifico y complicado. Por un lado, Jaime debería renovar la imagen de la marca, hacerla “contemporánea” a través de sus creaciones; y segundo, debía generar una demanda interesante dentro de las nuevas generaciones que, valga decirlo claro y fuerte, NO COMPRAMOS PORCELANAS.
Un mundo de porcelana

JH para Lladró
Lladró se caracteriza por hacer hermosas piezas con los mejores materiales del mundo y plasmando escenas bucólicas, campechanas, personajes que hacen parte del imaginario de occidente: mujercitas que parecen vagar por la pradera exhibiendo su corsé y lo que sobresale de sus pechos, lecheras que traen cántaros repletos de leche recién ordeñada, mujeres curvilíneas que muestran sus figura estilizada con trajes de comienzos del siglo XX. Floristas, vendedoras ambulantes, payasos tristes o pensativos, angelitos y hadas hacen parte del imaginario de la marca. Y claro, las flores. Las flores abundan en este mundo de porcelana y son admiradas por los coleccionistas o conocedores de la materia porque su hechura revela la maestría artística de los alfareros y artistas que las realizan.
Atravesando un sinfín de etapas, Lladró ha llegado a la excelencia gracias a su cercanía con el arte. Muchas de las obras realizadas por sus maestros hacen parte de la colección permanente de los museos más prestigiosos de este planeta, fuera de tener su propio museo de la porcelana en New York. Pero necesitaban aire fresco y desde el 2000 han creado líneas más cercanas al trabajo escultural y puramente artístico. Es ahí donde entra mi nuevo ícono y fetiche del diseño y del estilo: Jaime Hayón.
¿JH?

Pero quién demonios es este tipo, que decide trabajar asesorando a una fábrica de porcelanas? Hayón es un madrileño recorrido y universal que ha hecho todo lo que a mi me hubiera gustado hacer y ser. Su formación académica la recibe entre Madrid y París titulándose como Diseñador Industrial, aunque sería injustísimo etiquetarlo como diseñador industrial porque, chicos y chicas, estamos ante un artista de esos que sólo se veían en el renacimiento. Heredero de la cultura del skate y el graffitti lo que muy seguramente le ayudo a construir ese universo propio y lleno de detalles (dentro del que destacan sus monstruos y esculturas con formas sinuosas y elegantes) fue La Fábrica de Oliverio Toscani. Allí entró y fue escalando posiciones hasta convertirse en la cabeza de diseño supervisando desde el diseño de las tiendas hasta las exposiciones auspiciadas por esta casa.



Su trabajo siempre ocupa la frontera entre el diseño y el arte creando hermosas piezas (juguetes, lámparas, mobiliario para casa y baño, espacios comerciales para marcas como Camper donde el diseño es uno de sus pilares fundamentales) funcionales a veces, simplemente hermosas en otras ocasiones. Enamorado de la corriente del finely-crafted -de la que me considero parte- su trabajo ha sido expuesto en las más prestigiosas galerías de Europa, Asia y América, publicado en todas las revistas de tendencias, decoración, diseño, arte y moda de este mundo. Premios, reconocimiento de la prensa y de los conocedores en la materia, Jaime encaja con los gustos de la gente joven de hoy y convence a los más mayores de la forma en que mi generación ve el mundo o quisiera verlo. Por eso ha sido fichado por Swarovski, Baccarat, y demás casas barrocas, antiguas, sofisticadas y lujosas de toda Europa para que desarrolle líneas concretas donde el trabajo artesanal y la tecnología en la investigación de materiales se mezclan creando obras renovadas, únicas y maravillosas.

JH para Baccarat
Estilismo con H
Invitado de honor a mi blog, por su trabajo y por su particular estilo para vestir. Creo que este post será un hito porque a diferencia de Fashionjolik y otras blogueras más, no me considero una experta en la materia. Es la primera vez que hablo de un hombre y su parafernalia indumentaria, pero es que este madrileño además de traerme loca por su trabajo, me trae loca por su forma de vestir, tan suya. Tan única.
1. Los zapatos

Camper Tokio
Veo sus fotos y siento que él como yo tiene una perversión por los zapatos (sé que todas las mujeres de este planeta mueren por ellos, pero lo mío -lo saben quienes me conocen- es patológico: muchos de ellos reposan en sus anaqueles como obras de arte y están clasificados por grupos con nombres tan absurdos como “zapatos joya” o ” zapatos que hablan”).
Hayón siempre les otorga un lugar destacado en sus outfits, nadie puede no mirar hacia abajo cuando aparece. Me imagino que por eso Camper lo invito a que diseñara una colección completa. Y wow! vaya que lo logró. Su línea: oxfords de formas puras y colores brillantes. Los quiero todos.
Y una conjetura: Tienen que encantarle para hacer las tiendas más exquisitas de Camper alrededor del globo. (otra más: si no le gustan los zapatos tiene que tener una pasión oculta por Camper, no?)
2. Su estilo como obra dentro de un universo creativo


Viendo todas sus fotografías en el espléndido libro que ha publicado Gestalten (una de mis editoriales favoritas, y libro que no pude dejar de comprar) me encontré con un hombre que ama el color y que, como bien diría Marshall McLuhan en “El medio es el mensaje” su indumentaria es una prolongación de su creatividad. Eso era lo último que me faltaba para caer rendida de amor a sus pies. Porque admiro a la gente capaz de estar a la moda siempre (eso quiere decir que le dedica mucho tiempo a leer, navegar e investigar además de tener una sensibilidad especial), pero idolatro a la gente que al margen de la moda crea estilo y por ende moda. Y mi amado Jaime Hayón es lo que hace. Un hacedor de moda y estilo. O diciéndolo en términos profanos-coloquiales-colombianos: “cuando nosotros vamos, Él ya esta volviendo”.
3. El color, los patrones y las texturas
Cada fotografía en la que aparece (siempre trabajando) en su atuendo destaca un equilibrio entre las texturas, los estampados y los fondos monocromos. Por ejemplo, si se pone unos oxford de color rojo extremo, Hayón los convierte en protagonistas acompañando el conjunto con un jean (que pareciera boyfriend) con los bajos doblados hasta el tobillo -que cool!!!!- y una suerte de camisa/chaqueta de jean (cuando aún las maxicamisas de jean no habían regresado para quedarse) y that´s all.
4. Sus rasgos

No me refiero a sus cara. Me refiero a esas cosas accesorias que complementan su look: su barba y su corte de pelo, sus gafas, su piercing, los pañuelos anudados al cuello, los zapatitos oxford rojos y su cara de estar pensando siempre, intentando atrapar todas las ideas del aire.
No me queda más que invitarl@s a que descubran su trabajo en la web de su estudio:
- Hayón Studio -
Y para aquellos que están interesados en hacerse con el libro dedicado a su vida y obra, (y del que valdría la pena hacer un post por el magnífico trabajo de diseño editorial) aquí van los datos:

JAIME HAYÓN WORKS
Gestalten
Berlín, 2008
Todas las fotografías vía Hayón Studio
* * * * *
PARA JAIME HAYÓN:
Cariño,
Llevó años enamorada de ti. Te vi por primera vez en una revista. Y ni siquiera te vi a ti. Vi tu trabajo: una suerte de recycled de campanitas de porcelana de esas que tenía mi abuelita. Todas juntas formaban una escultura circular. Y desde ese día te amo. Colecciono las revistas en las que aparece tu trabajo, busco tus exposiciones cuando voy de viaje, y visito las tiendas que has diseñado como si fueran un santuario religioso. Te “gugleo” cada vez que puedo para saber en que nuevo proyecto andas. Eres mi Leonardo Da vinci español. Sueño con tener alguna vez en algún lugar destacado de mi cubo transparente -desde el que diviso una ciudad que no es la mía (como tú con Londres)- una de tus porcelanas, o de tus sillones. Pero para serte sincera me conformaría con cualquier cosa que haya salido de tu cabeza y de tu corazón.
Mi sueño más profundo es conocerte, invitarte a que pintes mi galería de arte y que produzcas conmigo algún objeto que le haga la vida más bella y más fácil a las personas. Que te tomes una taza de café colombiano conmigo (ojalá te guste el café) y me cuentes que hay dentro de ti. Porque eres un universo que me muero por descubrir.
Te imaginas? Una nativa de las Indias conquistando a un Conquistador español?