26.10.09

Amish metálico

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Aunque mi vida dista mucho de la vida de un amish (tranquilidad, habitat campestre, vida regida absolutamente por el libro sagrado de los cristianos, trabajo comunitario, consumo de productos frescos y sanos sin ningún tipo de químicos, cero acceso a los medios masivos de comunicación y a todos los “beneficios” otorgados por la electricidad, entre otras características), no significa que no pueda admirar la simplicidad de sus formas indumentarias, su monacal negro, los detalles de cada una de sus prendas.

En la vestimenta amish todas los excesos están de más incluyendo los colores estridentes. Supongo que tiene que ver con la forma en la que entienden la existencia. Toda ella regida por sus dos principios básicos, el primero y más importante, la humildad -llamada el gran valor de Demut que se aleja del orgullo, la arrogancia y que castiga el desprecio- y la Gelassenheit que se refiere a la calma, la compostura y la placidez. Bajo esas dos plataformas conceptuales se desarrolla la vida de estas comunidades agrícolas, de más de 230.000 habitantes, que hablan un idioma antiguo proveniente de una mezcla de alemán del siglo XVI y XVII mezclado con suizo de la misma época y denominado Deitsch o alemán de Pensilvania.

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Pero volvamos a la rigurosidad en su forma de vestir. Pareciera que desde que llegaron a los Estados Unidos, siendo inmigrantes del norte de Europa y dejando atrás países azotados por la guerra, estas comunidades menonitas y anabaptistas trataron de conformar un grupo humano en el que la distancia marcada por ellos mismos frente a sus iguales -o sea, los otros- los protegería de todos los cambios a los que estamos sometidos como humanos (y dentro de ellos también se incluye la ropa).

Pegados a las tradiciones y enseñanzas de la biblia, los amish consideran que el cuerpo debe ser velado/ocultado con prendas amplias, poco llamativas, con pocos detalles, y sin ningún tipo de botones (tienen una connotación negativísima: les recuerda a las botonaduras de los uniformes militares y el militarismo). Solo se permiten los broches, ganchos y ojales. Por lo mismo los hombres nunca jamás pueden llevar bigote (asociados estos a la antigua tradición europea militar: los altos mandos siempre llevaban un cuidado mostacho).

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La vestimenta para un amish a la larga tiene la misma connotación que para cualquiera de nosotros: expresa una forma de entender la vida. Para ellos la simpleza y funcionalidad de sus prendas los aparta del orgullo y la vanidad así como de la conciencia individual. Allí lo importante es servir a dios a través del servicio a los demás por lo que no hay mucho espacio para el culto al cuerpo propio que se considera vanal.

Pero el hecho de que no existan las tendencias y la moda dentro de este universo apartado y peculiar no significa que no exista creatividad. Toda su vestimenta es realizada a mano por las mujeres de la comunidad y son ellas las que eligen los géneros y telas. Muchas veces las telas a las que están acostumbradas suelen desaparecer del mercado y aparecen nuevos colores y nuevos tipos de mezclas en las prendas de los amish (poliester o rayón, mezclado con algodón para que las cosas no necesiten ser planchadas y tengan buena apariencia a pesar de las arrugas). Usualmente son las mujeres más jóvenes las que van haciendo pequeñas modificaciones en su exigente dress code y las que, por necesidad, incluyen nuevas gamas cromáticas (siempre colores sólidos y poco llamativos como el malva, el azul oscuro, el verde hierba, el gris y el beige para el verano) sin ningún tipo de estampado.

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De todas formas, considero a los amish como un grupo humano evolucionado que ha sabido mantenerse al margen de la velocidad y superficialidad que existe en nuestras vidas modernas y occidentales. Con ello no quiero decir, que este de acuerdo en todas su prácticas sociales, económicas, educacionales y referentes a los temas de salud, pero si admiro su fuerza comunitaria para sobrepasar guerras y más guerras, luchas de poderes, cambios drásticos en los valores y mantenerse a raya, sin moverse un ápice, de lo que consideran importante para ser felices: humildad, más humildad, sencillez, simpleza, funcionalidad, sentido comunitario, respeto por los mayores y por las reglas.

Y aunque parezca ridículo que una caribeña se vista como un amish, digamos que hay días que me entra la sensatez extrema, las ganas de vivir un mundo menos infame y más brillante, tratando de regresar a  lo simple -que al final es lo más complejo- y si, me dan ganas de vivir como un amish perdido en alguna granja de Ohio y lo expreso tratando de bajarle a las revoluciones de mi vida. Sin tanta alhaja y sin tanto ruido.

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REFERENCIAS DE HOY

La simplicidad y elegancia atemporal del look masculino de los amish de América del Norte (Canadá y USA).


OUTFIT

Sombrero > vintage + jersey negro con hilos de plata > MNG + camisa plateada > Diesel + pantalón a los tobillos > Etro + botines > Looky + aretes > Claudia Stern + reloj > Chiodo de Gucci + Pulseras > Tous y Tanya Trahtemberg

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09.10.09

Pensando en Doherty

pensando en Doherty

Ya sé que muchos pensarán que Doherty no es un ejemplo a seguir y sí, yo estoy de acuerdo, pero no en todo. Vale, nadie quiere seguir a un drogadicto que ha arruinado su carrera gracias a su idilio con la heroína y demás drogas duras existentes por ahí. Pero nadie me puede negar que es un letrista más que talentoso (paga sus dosis a punta de canciones porque se le caen) y un músico especial. Desde sus comienzos en The Libertines se veía despuntar como una figura auténtica y renovadora para el Dalston Set. Aire fresco para el rock.

Tipo culto, literato, poeta, ex-estudiante de academias militares (gracias a su padre que era militar), sepulturero, con las mejores calificaciones en la escuela, Peter tiene una vida intensa y llena de altibajos que lo convierten en un ser atractivo ante mis ojos. Lamento decepcionarlos: Sí, me encantaría escucharlo hablar, que me contará algo de sus memorias escritas con tan solo 27 años, pero lo que más me gustaría sería que me cantara al oído. Sí, no puedo negarlo, me gustan los seres malditos.

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Su particular estilo, una mezcla de los mods británicos de fines de los 50 y comienzos de los 60 con influencia de los brit rockers (en esa época sería impensable amalgamar las dos cosas) lo convierte en el epítome del chic británico decadente. Y a mi me gusta. Siempre echando mano de la impecable sastrería británica (perfectas camisas blancas, chaquetas de vestir ajustadas, pantalones pitillo de paño o pana), de los clásicos  Crombie Coat en cualquiera de sus dos versiones (gris o negro) o del abrigo que usan en la isla para ir de caza o Cover Coat y que suele ser más entallado que el primero; Peter es un genio del mix al traer a colación prendas olvidadas como los tirantes -tan demodé ahora-, camisetas customizadas (rotas, con el cuello cedido), la chaqueta de cuero desgastado de los rockers, zapatos oxford siempre, foulards y bufandas interminables, y sus amados sombreros: el auténtico bombin inglés, fedoras de todos los colores y algún borsalino, eso sin hablar de los sombreros de paja usados en el siglo XIX por las damas y señores en sus viajes campestres y que ha traído a colación últimamente Marc Jacobs.

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Pero su vida tiene más de punk que de mod reflejándose también en ciertos complementos que alegran y le dan ese punto de macarra de barrio que a mi me encanta: muchas muchas cadenas penden de su cuello, lleva un corte hecho a punta de trasquilones, cuando usa jeans son más que pitillos y siempre siempre lleva su cigarrito en la boca.

Pero mi Pet es coqueto -así se ponga mucho de heroína y crack- porque cada vez que se le ve en una ocasión más formal parece un Blues Brothers más: perfecto traje de paño con su toque mod (siempre elaborado con exquisitas telas), sombrero negro de ala corta, impecable camisa blanca, finísima corbata negra (elevada a objeto it por Dior Homme hace ya algunos años y gracias a Doherty), y sus ya infaltables oxfords negros. Será influjo de su ex-ex Moss? (porque luego vino Irina y otras muchas más).

Sí. Innegable: su look tuvo tirón, fue portada de Vogue Homme gracias a la Roitfield, diseñó camisas para Gio-Gio, también zapatos hechos y pintados a mano para una causa de buena voluntad, estuvo en todos los eventos fashion mientras salió con Kate y ahora tiene nuevo álbum como solista. Dice la crítica que no está nada mal, tan solo que es un pelín melancólico.

Más que larga, lo único que deseo para ti, chico desastre, es buena vida.
a Peter Doherty

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REFERENCIAS DE HOY

El movimiento mod británico, la sastrería italiana de los 60, los rockers y los punks, y por supuesto el decadente estilo mod-rockero-chic del talentoso yonki echado a perder -akí Peter Doherty- y su segunda banda Babyshambles (aunque yo me quedó con la primera, The Libertines)


OUFIT

Camisa > vintage + blazer y pantalón > Zara + calcetines > Agatha Ruiz de la Prada + Oxfords sin cordones > SMHI+ Fedora > Denny Rose + lentes > Max Mara + Cadena y cruz > Swarovski + resto de colgantes > Tous + cinturón de remaches > Bimba & Lola + Relojes > D&G + Watchcelona + Chiodo de Gucci + pulsera > Tanya Trahtemberg + Pulsera de cuero > vintage

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03.10.09

Hípica urbana

(un post dividido en dos)

Siento un profundo respeto por los zapatos porque tienen la capacidad de darle carácter y definición al look más anodino. Unas simples y cómodas botas de estilo ecuestre transforman el azul del índigo en algo sofisticado. Pero, por qué?

Más allá de lo que a golpe de ojo se ve y se siente en una imagen, los objetos están llenos de contenido y poseen una carga cultural inmensa. Por eso, las tachuelas, los pinchos, el cuero -enlazados al negro- disparan nuestro cerebro hacia el mundo del punk, por ejemplo. Lo mismo sucede con aquellos objetos que nacieron para cumplir una función determinada y que con el paso del tiempo se han descontextualizado para convertirse en artículos que denotan estilo y status y que nos transportan a otras épocas, como es el caso de la estética ecuestre.

El mundo de la equitación (en Occidente) ha sido un deporte cultivado por la aristocracia europea desde siempre, sobretodo por los británicos. La esencia de este deporte se relaciona directamente con el campo y no con cualquier campo: se necesitan grandes extensiones para poder disfrutarlo y eso sin contar los caballos que son especiales, caros y delicados, necesitan mimos, contemplación y mucha dedicación.

Entonces, podríamos saltar al segundo nivel de la reflexión: la hípica pertenece a ciertos círculos sociales con un poder adquisitivo alto (dinero para desplazarse desde Londres a una casa campestre con todas las comodidades, dinero para mantener una casa con establos llenos de caballos finos, dinero para el servicio que se dedica a cuidar a los animales, dinero para la indumentaria campestre y cómoda realizada con buenos paños y cueros) que además poseen una sensibilidad especial por la naturaleza, resultado de toda una larga tradición nacional.

Lo interesante de todo es como este estilo, que se circunscribe a un deporte y a un ámbito social concreto y reducido, salta al mundo de la moda como referencia y fuente. Sufriendo pequeñas modificaciones logra llegar hasta nosotros -los individuos de a pie que jamás podremos tener un coto de caza en Yorkshire- en forma de los más variopintos accesorios y prendas (botas, guantes, sombreros , chaquetas, pantalones pitillos) que nos permiten acercarnos, subliminal e inconscientemente, a los valores apropiados por la equitación británica: tradición, aristocracia,  chic y elegancia.

Y para terminar con la primera parte de este post, se me ocurre algo interesante para echarle un poco de cabeza: el único ámbito donde nobles y sirvientes comparten el mismo dress code es en el mundo de la hípica.

REFERENCIAS DE HOY

La antigua tradición británica por el mundo de la equitación, la tendencia ecuestre, la estética de la caza europea, los gauchos y el “experimento del caballo en movimiento” de Muybridge.

OUTFIT

blusa > MNG + mini de jean >Moby  + medias túpidas > Calzedonia + botas de hípica > Max Mara + pendientes > Mercedes Salazar + reloj >  Tous + brazalete > Hermés

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08.09.09

Liberty nostálgico

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Si no te suena de nada el nombre de Arthur Lasenby Liberty, es mejor que de una vez por todas te lo tatúes en alguna porción del cerebro, pues si no fuera por este hombre, uno de los tejidos más emblemáticos de finales del s. XIX y comienzos de s. XX no hubiera llegado hasta nuestros días.

En pleno apogeo del “orientalismo”, Don Arthur se topa con con el arte japonés en la Exposición Universal de 1867 y allí mismo  sufre una epifanía: viendo la belleza, feminidad y delicadeza propia de los objetos hechos en Japón decide comercializar, en su Londres natal, tejidos inspirados en la escuela de pintura japonesa (Hokusai, Hiroshige…). En 1875 con una amplia clientela decide abrir las puertas de Liberty, una tienda en  Regent Street donde no sólo se vendían maravillosos tejidos sino también objetos (de decoración, joyas y accesorios) reinterpretados. La tienda se convirtió en un referente de estilo y buen gusto y en el espacio abanderado del “art noveau”en Inglaterra.

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Y como en toda historia feliz, a Don Arthur le va tan, pero tan bien, que decide empezar a importar la materia en bruto. Es decir, ya no llegan al Reino los hermosos y costosos chales de Cachemira, por ejemplo, sino el chachemir tal cual lo trajo la naturaleza al mundo y así con todo (los algodones y las sedas). Podríamos decir que esa es la nueva y alegre etapa del imperio Liberty y la que arma el carácter final de la marca, porque las telas y las prendas se estampan en talleres ingleses dejando espacio para nuevas creaciones de patrones florales que se inspiran en el trabajo, en la paleta y en los detalles de los pintores pre-rafaelistas.  Colores pasteles, empolvados, románticos, cálidos y femeninos se plasman en telas con flores y más flores.

Pero como en toda historia de producción creativa siempre hay algo o alguien que destaca más que el resto, en el mundo textil de Liberty ese ícono no podía faltar. Tana Lawn es la más universal de las telas de esta casa y recibe este nombre porque el algodón con el que se confeccionaba provenía de un lugar cercano a Tana Lake, en Sudan.

El influjo de la obra de Mr. Liberty trascendió las épocas y las fronteras. No hay que olvidar que era tan famosa la producción de sus talleres y los objetos decorativos que albergaba en su tienda, que la versión italiana del Art Noveau toma el nombre de Estilo Liberty para definirse y situarse en la historia del arte y dentro del panorama arquitectónico mundial homenajeando a la casa de las flores inglesa.

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Lo mismo sucede con el “neo liberty”. Término usado por primera vez en 1958 por el arquitecto Paolo Portoghesi (quien fuera el director de la Bienal de Venecia desde 1983 hasta 1993) para hacer referencia a la versión pop del Liberty: aquella que, por un lado plasma los clásicos y conocidos estampados en objetos de producción masiva y por otro, revive la tradición artesanal que permite vender a bajo costo productos con la estética modernista.

El neo liberty también trastoca la moda de los 60  y se convierte en el estampado bandera de la generación de los 70 por su aire fresco, dulce y emparentado, subliminalmente,  con el retorno a la naturaleza y al movimiento DIY.  Modistos como Yves Saint Laurent, Bill Blass, Mary Quant y casas como Cacharel -que conmemora sus 50 años con prendas estampadas con estos motivos- lo han usado en cada momento y ahora vuelve con una dulce furia.

Para terminar: La casa Liberty & Co sigue siendo un referente de belleza, elegancia y buen gusto. Sus telas son inconfundibles porque están hechas de algodón superior al de las tradicionales, el derecho y el revés tienen estampados diferentes, vienen en empaque acartonado y suelen tener poca anchura.

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Gente, a ponerse flores (no importa el género ni la edad) que viene la primavera y el sol ya empieza a brillar.

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REFERENCIAS DE HOY:

Estilo liberty, Art Noveau, la pintura de los pre-rafaelistas en general, la obra de Jonh Waterhouse en particular, Mucha y el aire romántico y etéreo de las mujeres retratadas por la corriente de Artes y Oficios vienesa y La Exposición Mundial de 1867


OUTFIT:

Blusa > MNG + Minifalda de cintura alta > Zara + Medias veladas >Max Mara + Botines peep toe > Basement + Reloj de tachas > D&G + Pulsera de cuero vintage + pendientes >regalo de mi hermana

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