06.09.10

///nuevo///

Intenté convertirme en una chica de pelo largo y puedo jurar que le ponía mucho empeño a la tarea. Me recogía el pelo en coletas y me peinaba aplicando tensión, porque según la tradición popular sujetárselo con furia es una buena manera para que crezca rápido. Puntualmente iba a la peluquería a cortar las puntas y le ponía tratamientos. Estaba empecinada en ser una de esas chicas de blog o de lookbook que llevan el pelo hasta la cintura y se toman fotos con el torso desnudo, con la melena cayendo por encima de los pechos como una cascada de colores oscuros. Me imaginaba yo misma así, sexual y dulce al mismo tiempo.

Me dejé influenciar por el exterior, por los comentarios de los jefes de mi chico que me exigían -de manera muy sutil y elegante- normalidad para encajar el papel que debía representar. La mujer de un ejecutivo no puede llevar la cabeza de colores, y mucho menos con crestas o pelo al ras. O eso siguen creyendo ellos. Y entonces tratando de representar el papel me perdí. A medida que el pelo crecía yo me sentía menos yo. Me ví enredada en un vía crucis capilar: me lo pinté de rubio y luego de naranja para agregarle un poco de alegría, me hice flequillo, alisé por completo mis rulos para alcanzar la clásica carita de mosquita muerta que suelen tener las chicas de los ejecutivos que trabajan en empresas serias y responsables (aunque muchas de ellas solo tienen la facha de buenas personas, al lado de muchas de ellas yo soy la paloma de la paz).

Hace unos días decidí mandar a todos y a todo al demonio (ahora que ya no tengo que sufrir los desatinados, conservadores y a la vez discriminadores y manipuladores comentarios de los jefes de mi chico). Paso de la moda del pelo largo, de las tendencias de los fashionblogs, de las niñas buenas que se fotografían mordiendo trozos de su pelo en actitud de Lolita sensual. Yo ya no soy una chica, soy una mujer que no entiende el pelo largo y que lo único que quiere es sentir el viento haciéndole eróticas cosquillas en el cuello al pasar.

* * *

Fotografías: Claudia Alva {claudiblue@hotmail.com)

Locación: Baño de hombres El Círculo Bar

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01.08.10

//Divino caos//

“Todos los días el mismo alboroto” me dice Sónica mientras me ayuda a recoger el desastre. Solo puedo hacer un ruidito como respuesta. El caos que queda después de entrar con pie izquierdo a mi reino es la materialización de mis frustraciones. Ella lo sabe más que de sobra, por eso ya ni abro la boca.

Mientras recogemos en silencio calcetines sin pareja, zapatillas deportivas, abrigos ligeros, pantalones rockeros de piel y rayas, calzones de encajes, sujetadores deportivos, botines rockabilly, pienso que su silencio es como una daga. Sónica no me habla porque no quiere que explote y la quiero más por eso. Mientras levanto con rapidez una diadema en forma de tiara me doy cuenta que aún no se lo he dicho. Ni una cosa ni la otra: nunca le he hablado sobre el daño que me hace su silencio en el ritual del clóset  ni la ternura y tibieza que me producen sus buenas intenciones.

Agachadas recogiendo mi despropósito chocamos, en silencio y sin querer, nuestras cabezas. Ella levanta rápida e instintivamente su mirada y se encuentra con la mía. Entonces empiezo a llorar. Me tumbo indefensa en la mitad de aquella confusión desparramada y espero a que una grieta se abra inmediatamente y me devoré sin más. Cierro los ojos, espero el momento y lo único que siento es el aliento cálido de Sónica en mi cara.

“Vamos, ya pasará. Sabes bien que ya pasará”. Y se acuclilla a mi lado mientras me limpia las lágrimas y me acaricia el pelo, sonriendo. Me lanzo a su regazo y la abrazo con fuerza. Tengo miedo que el caos me devore, no solo el de mi clóset sino el de mi vida entera.  Nos quedamos un rato así, una muy cerca de la otra. Yo tiemblo tímidamente porque odio que ella me vea tan derrumbada.

Mantengo los ojos cerrados y pienso que debo aceptarme como soy para poder estar con ella. Mientras no acepte  mi condición de volatilidad y apasionamiento anímico, gracias a mis neurotransmisores, mi clóset seguirá siendo el chivo expiatorio de mis enredos mentales y Sónica seguirá siendo solamente la chica que comparte piso conmigo y que me ayuda los fines de semana a recoger mis confusiones en forma de ropa.

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21.07.10

redhair

Les presento a mi nueva chica it: Cosette Munch.

{todas las fotos tomadas de su blog}

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19.07.10

HÉROES NO. 2

//Kaia y Jonathan//

Mi amistad con Kaia Rondón y Jonathan Abanto se la debo básicamente a la red. A Kaia la conocí a través de los comentarios que iban y venían entre nuestras bitácoras como en un partido de ping pong. Creo que sucedía -y sucede- porque comparto con esta pareja el gusto por estéticas determinadas y muchas veces inclasificables. Su necesidad de pararse a observar  el universo de la moda desde la periferia, el centro, los costados, arriba, abajo, (por algo su dirección URL es: www.dearribaaabajo.blogspot.com) prestando igual atención a todos los puntos -sin descartar ni desechar ninguno- me pareció una forma distinta, curiosa y libre de enfocar su pasión por la moda. Esa frescura, en principio poco cargada de prejuicios, los lleva a recopilar las mejores imágenes (editoriales, de producto, audiovisuales, etc), otorgándole enorme coherencia a la frase que encabeza su blog: “ replace fear of the unknow with curiosity”. Por todo ello .RIOTMODE terminó por convertirse en uno de mis fashionblogs locales favoritos.

ilustraciones por Kaia Abanto

Además, la dupla creativa Rondón/Abanto me resulta tremendamente interesante. Primero, porque sus diseños tienen una enorme carga conceptual y su inspiración proviene no solo del gusto por lo oscuro sino también por lo minimalista (solo en apariencia porque ellos aman el patronaje construido a punta de cortes), los uniformes militares de otras épocas, el vintage y el futuro post apocalíptico. Segundo, porque hay un soporte artístico: las fantásticas ilustraciones de Jonathan son el paso previo a la materialización de las prendas y, en otras ocasiones, punto de partida e inspiración de muchas ideas que luego serán transformadas en ropa.  La forma de entender las texturas y el color, a nivel pictórico, de Jonathan (vale la pena ver su  blog personal donde recopila sus dibujos, ilustraciones y pinturas) influye en la elección de los materiales y el patronaje. Autfit, su marca de ropa, es el cóctel de todo.


ilustraciones por Jonathan Abanto

Kaia y Jonathan me inspiran. Son jóvenes, pero tienen espíritu de viejos. Son jóvenes y se quieren comer el mundo haciendo las cosas bien. Son jóvenes y se esmeran en los detalles. Son jóvenes y no les molesta ser outsiders cuando el resto de su generación se muere por ser “el famoso de turno” o alcanzar el éxito con facilidad. Son jóvenes porque siguen siendo soñadores.

Los dejo con su entrevista (usando el cuestionario de Proust modificado) en el Espacio Apropiado de La Despensa. Entrevista casera y casi trash*.

* Pido disculpas de antemano por mi labor como entrevistadora. Las cosas de no tener personalidad.

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Queridos otros héroes:

editar las entrevistas me toma bastante tiempo. Pero seguiré posteándolas aquí y en el blog de LD de la mejor manera posible. Ténganme un poco de paciencia. A veces el tiempo no me alcanza para hacer las cosas que disfruto.

cariños a todos mis héroes….

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