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Intenté convertirme en una chica de pelo largo y puedo jurar que le ponía mucho empeño a la tarea. Me recogía el pelo en coletas y me peinaba aplicando tensión, porque según la tradición popular sujetárselo con furia es una buena manera para que crezca rápido. Puntualmente iba a la peluquería a cortar las puntas y le ponía tratamientos. Estaba empecinada en ser una de esas chicas de blog o de lookbook que llevan el pelo hasta la cintura y se toman fotos con el torso desnudo, con la melena cayendo por encima de los pechos como una cascada de colores oscuros. Me imaginaba yo misma así, sexual y dulce al mismo tiempo.
Me dejé influenciar por el exterior, por los comentarios de los jefes de mi chico que me exigían -de manera muy sutil y elegante- normalidad para encajar el papel que debía representar. La mujer de un ejecutivo no puede llevar la cabeza de colores, y mucho menos con crestas o pelo al ras. O eso siguen creyendo ellos. Y entonces tratando de representar el papel me perdí. A medida que el pelo crecía yo me sentía menos yo. Me ví enredada en un vía crucis capilar: me lo pinté de rubio y luego de naranja para agregarle un poco de alegría, me hice flequillo, alisé por completo mis rulos para alcanzar la clásica carita de mosquita muerta que suelen tener las chicas de los ejecutivos que trabajan en empresas serias y responsables (aunque muchas de ellas solo tienen la facha de buenas personas, al lado de muchas de ellas yo soy la paloma de la paz).
Hace unos días decidí mandar a todos y a todo al demonio (ahora que ya no tengo que sufrir los desatinados, conservadores y a la vez discriminadores y manipuladores comentarios de los jefes de mi chico). Paso de la moda del pelo largo, de las tendencias de los fashionblogs, de las niñas buenas que se fotografían mordiendo trozos de su pelo en actitud de Lolita sensual. Yo ya no soy una chica, soy una mujer que no entiende el pelo largo y que lo único que quiere es sentir el viento haciéndole eróticas cosquillas en el cuello al pasar.
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Fotografías: Claudia Alva {claudiblue@hotmail.com)
Locación: Baño de hombres El Círculo Bar

























