

A diferencia de la mayoría de mujeres que conozco, a mi me encanta el animal print. Suelo llevarlo en los zapatos, en blusas, abrigos de piel, algún blazer, cinturones, bufandas y demás artilugios indumentarios. En mi imaginario de estilo se alza como un espacio propio, en el que varios adjetivos convergen: moderno, osado, sofisticado, sexy, legendario, vinculado al poder y al lujo.
No olvidemos que las pieles animales fueron los primeros vestidos que cubrieron a los seres humanos. Una cuestión básica de supervivencia. Luego, intervino la subjetividad, el poder, las clases, la religión, la política primaria llevando a cientos de culturas -tanto trivales como más sofisticadas y complejas – a adoptar e imitar, dentro de sus imaginarios y códigos estéticos, los patrones creados por las pieles de los animales que adoraban y veneraban. Lo que quiero decir es que para muchos de nuestros antepasados el estampado animal contenía un significado trascendente.

Revisando la historia de la indumentaria es indiscutible la constante del uso de pieles y de estampados de cebra, de serpiente, de cocodrilo y de muchos felinos. En la Antigüedad las sacerdotisas, los guerreros y los escribas egipcios hacían uso de ellos porque para cada oficio representaba algo específico. Ya en la Edad Media, reyes y nobles lo utilizaron como símbolo de poder. Para constatarlo sólo hace falta mirar una baraja.
En el siglo XVIII, en Francia, es Luis XV quien lo trae a colación motivado por ese gusto suyo por todo aquello proveniente de Oriente. Así que, ni corto ni perezoso, pide a sus talleres de telares en Lyon que tejan una imitación de piel de leopardo para su esposa -de apellido impronunciable- Marie Leszczynska, porque como la doña era polaca y allí se acostumbraba el uso de dichas pieles quería hacerla sentir como en casa.

En el siglo XX vuelve a causar furor, en la década del 20 gracias al art decó, que con su fascinación por el lujo y las culturas exóticas toma referentes de Africa y revisa toda la imaginería egipcia para plasmarlo en cuanto objeto de diseño se creaba.
En los 50 y 60 cobra fuerza, sale a la calle, lo usan desde las primeras damas (inolvidable el momento en el que Jackie Kennedy desciende al aeropuerto de Roma engalanada con una chaqueta de piel de leopardo) hasta las luminarias más exquisitas del cine, desde Ava Gadner hasta Verushka en Blow Up!

Hoy en día su uso se ha difundido hasta la saciedad. Muchos diseñadores la han convertido en su insignia (Roberto Cavalli y Dolce Gabbana por citar algunos ejemplos) llevando a combinarlo con paletas de color inimaginables: en las tiendas de moda podemos encontrar estampados de leopardo desde azul hasta rojo, por citar algún ejemplo.
Así que como ven muchas de las cosas que hoy consideramos rabiosamente actuales y modernas son solo el resultado de toda una historia. De nuestra propia historia.

REFERENCIAS DE HOY:
El significado legendario y pluricultural de los estampados animales, Christian Dior y el animal más bello del mundo, mi querida Ava Gadner.

OUTFIT:
T-shirt de terciopelo con estampado animal > comprado en la aduana panameña + Minifalda y cinturón > Zara + Cazadora militar de cuero > Studio F + Brazalete de cuero > Vintage + Brazalete metálico + Reloj de Watchcelona + Zapatos oxford con cintas > Juno