31.07.09

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REFERENCIAS DE HOY

Melinda, Melinda y un poco del porno gótico de Tom Ford.


OUTFIT

Cazadora militar de cuero > Studio F + Blusa transparente > Max Mara + Sujetador > Caro Cuore + Falda de cuero asimétrica > MNG + Medias de rejilla + Botines >  Chiara doni + Pendientes de calavera y perlas > Mercedes Salazar + Anillo de cristal > Swarovski

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30.07.09

Magazines

revistas

Creo que tengo síndrome de Diógenes: acumuló todo lo impreso que cuenta algo interesante. Libros y revistas me rodean por doquier; me dedico a un negocio que tiene que ver con el papel, el libro, el diseño, lo táctil y sobretodo lo visual.  Ergo, nadie se sorprendería si le dijera que además de coleccionar libros (mi media naranja y yo vamos ya por los 3000 títulos) me fascinan las revistas.  Pero eso si, soy tan particular y rara en su selección, compra, revisión y lectura como en las demás dimensiones de mi vida (y sinceramente me da igual).

Pero volvamos a las revistas. Empecé a coleccionarlas hace más de 15 años y no precisamente los temas tenían que ver con moda o con estilo sino que se relacionaban directamente con las cosas que más me apasionaban -y me siguen apasionando- como el cine y la fotografía, el arte contemporáneo, la divulgación científica, la literatura y sobretodo la música. De hecho, recuerdo que mi primera colección notable antes que National Geographic (que después heredó mi hermana, la científica) fue la de “Muy Interesante”.

Siendo adolescente necesitaba explicación a las cosas que me rodeaban -eso no cambiará nunca, creo- y como soy atea desde chica, en el colegio entendí que la física y la ciencia en general podría ser una especie de “dios” más terreno que vendría a resarcirme de mi ignorancia y me explicaría, con tino y paciencia, todo lo que sucedía a mi alrededor, se viera o fuera imperceptible ante mis ojos. Así me volví fanática de las revistas.

Si mi papá me hizo fan de la lectura y de los libros, el primo que más quiero me convirtió a la religión del magazine, pues era él quien me regalaba sus “Muy Interesante” después de habérselas leído de cabo a rabo. DF (el primo en cuestión)  fue capaz de entender -de forma inconsciente- que a mi, además del contenido me atraía lo otro: las imágenes, la forma en la que se disponía el texto dentro de las páginas, las tipografías. Ya sé que esta revista no era un compendio ejemplar de diseño gráfico, pero era lo que consumía. Su contenido me gustaba y mi sentido crítico, les aseguro, fue implacable.

Entonces y para alegría de mi espíritu insaciable, mi padre se suscribió a la revista “Diners” que tenía unos interesantes artículos sobre actualidad, arte, cultura general y política. Él, como buen lector que era, le gustó eso de estar “conectado con el mundo”* y decidió suscribirse a otras publicaciones más: “Cambio 16″ y “Semana”. Gracias a “Diners” me volví consumidora de revistas de tendencias (en esa época no existía la palabra más manida de la jerga actual). Con “Cambio” y “Semana” me formé un espíritu crítico y un cierto olfato en cuánto a política y actualidad colombiana.

*Por esa época estabas más enterado  y con más contexto, si leías buenas revistas. Faltaban años para que la tecnología hiciera posible que Arpanet se convirtiera en Internet.

Fue tal mi apasionamiento por las revistas, que, llegado el momento de hacer análisis de contenidos en uno de mis cursos de “Teorías de la Comunicación” fui la única que lo hizo seleccionando una revista como objeto de estudio.

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Luego llegó “Geo“, “National Geographic“, “Fotogramas“, “Que leer“, “Nickel Odeon“, “Lápiz“, “Número“, “El Malpensante“, “Rockdeluxe“, “Spin“, “Rolling Stones“, “La Fotografía“, “Proyecto Diseño“, “Les Inrocks“, “Los Inrockuptibles“, la desaparecida “Dancedelux” y esto fue solo el comienzo porque a medida que iba creciendo y mi curiosidad por el mundo lo hacía en paralelo, yo seguí consumiendo revistas de toda índole: revistas sobre negocios y sobre artículos científicos más densos, revistas de literatura publicadas por las universidades en mi país, revistas sobre sexo y muuuuuuuuchos muchos comics.

Y claro, llegaron los 90 y con ellos un sinfín de publicaciones sobre tendencias y estilo de vida. Así que mi amor por la moda y el estilo, en realidad se gestó leyendo revistas como “Wallpaper*“, ”Flaunt“, “ID” (nacida en los ochenta), “Colors“, “Purple“, “The Face” y demás que cayeran sobre mis manos. Especial cariño siento por revistas como “Matador” -simplemente genial- y “El Paseante”, publicada por la Editorial Siruela. Las dos con temáticas específicas en cada número y de publicación anual. Las dos increíbles en sus formatos, en sus textos (los grandes pensadores contemporáneos han escrito para ellas) y en su diseño editorial. Gran escuela ha sido disfrutarlas, verlas, tocarlas, olerlas y claro, leerlas.

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Supongo que a medida que me iba volviendo vieja y me apasionaba por todo lo que se relacionaba con la estética, fui adentrándome en el insondable mundo de la moda (es lo que tiene consumir tanta revista de tendencias) hasta caer en la compra y lectura de magazines más convencionales como Vogue, Glamour, Elle, Vanity Fair y demás publicaciones del main stream tipo Telva y nunca jamás jamás una Vanidades (es horrible a mi parecer).

Afortunadamente tenía mucho tiempo muerto en los aeropuertos -cuando viví mi época de investigadora viajera incansable y trota mundos-  y las revistas se convirtieron en mis aliadas en las salas de espera. Así que entre desplazamientos y estreses por mi nacionalidad me recorrí el primer mundo con una cámara en la mano y con una mochila arhuaca en la que llevaba siempre un libro y una revista además de una libreta y un esfero**.  En las salas de espera vi crecer, desarrollarse y madurar a Vanidad y a Neo2, y conocí un sinfin de publicaciones  que ahora  andan entre cajas en un depósito porque según yo me servirán de referencia para algo, alguna vez. (¿para qué?)

Especial cariño siento por “Arte y Parte” y “A mínima” dos revistas españolas sobre arte que me acompañaron en la soledad de mis estudios sobre arte, tecnología y estética; así como “Belio” que con cada número te enseñaba de acabados y generaban sus propia tendencia jugando con la producción gráfica. El cariño es exten
sivo a todas las revistas independientes que se publican alrededor del mundo con calidades conceptuales y de diseño impresionantes por lo auténtico de sus propuestas. Equipos que trabajan bajo mucha presión y que en muchos casos manejan presupuestos moderados, por no decir modestos.

Entonces llegó la red y flash y html y css y javascripit y códigos que hacen lo que les pides, como por ejemplo, pasar las páginas de una revista con sonido incorporado. No se necesitaba dinero para la impresión (que si quieres que sea de buena calidad termina siendo cara) y lo único que se necesitaba era un buen programador que volcara todo el espíritu de la revista  a un código determinado. Así su revista llegaría a cualquier lugar del globo, en cualquier rincón que tuviera conexión a internet.

Tengo claro que las revistas me han agudizado el ojo, me han hecho más universal con un conocimiento más profundo de lo local, me han hecho matar el tiempo, me han descubierto y enseñado cosas, me han hecho reír, me han acompañado, me han sorprendido, me han mostrado artes y oficios inimaginados, me han regalado textos magníficos, me han hecho una mujer de su tiempo. Las revistas son actualidad actual. Presente fresco, no importa lo que pase mañana.

He seleccionado mis revistas favoritas para compartirlas con ustedes. Déjense seducir por su contenido, les aseguro no se van a arrepentir.

[a] // [a4] // [above] // [acne paper] // [adbusters] // [alte ego] // [amasté] // [a mínima] // [another] // [arena] // [arte y parte] // [babybabybaby] // [betty] // [blackbook] // [belio] // [beast] // [bon] // [butt] // [celeste] // [citizen k] // [conditions] // [cover] // [crash] // [dansk] // [dazed & confused] // [esquire] // [fantastic man] // [fashionrocks] // [flair] // [flaunt] // [good] // [hercules] // [hint] // [iconia] // [i-d] // [indie] // [ interview] //[jalouse] // [karen] // [kasino A4] // [la mas bella] // [lamilk] // [lang] // [lula] // [matador] // [metal] // [milk] // [mint] // [mixte] // [muse] // [neo2] // [nox] // [nuke] // [número] // [nylon] // [paper planes] // [pedderzine] // [plastic] // [ponytail] // [pop] // [purple] // [qvest] // [regia] // [rococo] // [russh] // [sang bleu] // [seed] // [sleek] // [self service] // [soho] // [tank] // [tar] //  [tatler] // [tendencias] // [ths] // [the imagist] // [the last] // [the room] // [tush] // [v] // [vanidad] // [vanityteen] // [velvet] // [vice] // [view] // [visionaire] // [view of the times] // [view on fashion] // [vivi] // [volume] // [w] // [wallpaper*] // [wound] // [wonderland] // [zdm] // [z!nk] // [10] // [032c] //

nota: si conoce más títulos de magazines independientes de tendencias, moda, estilo y arte por favor, colaboré con esta lista y envíe un comentario con el debido enlace. En la columna de la derecha encontrará esta misma nube de tags que irá en aumento a medida que lleguen sus nuevos links.

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28.07.09

Simply Irresistible

No cabe duda que para la época en la que se filmó este vídeo las batallas ganadas por mi género habían sido enormes. Sin embargo, seguían faltando territorios por alcanzar y dominar (hay que decirlo todo) sobretodo a nivel laboral. Y entonces llega la moda para jugar su papel como transformador y vehículo de difusión de la nueva mujer que se estaba gestando. Las faldas se acortan, los escotes se pronuncian, el cuerpo se exhibe sin problemas. Todos los rasgos de la cara se destacan gracias al maquillaje contundente. Estamos frente a una mujer emancipada, con carácter fuerte y en plena sintonía con su sexualidad. Para decirlo de otro modo: la mujer de los ochenta tiene claro sus fines y sabe que su presencia ejerce un fuerte influjo sobre los hombres. La dominación que ejerce sobre ellos brota no solo de sus logros personales y profesionales sino de su independencia sexual.

Mujeres preparadas, autosuficientes, que triunfan por su espíritu e inteligencia sorprenden a todos con sus logros profesionales, políticos y económicos.  Son estas mismas mujeres las que no temen al uso diario del tacón, símbolo supremo de feminidad que restituye la elegancia, pero que a su vez se consolida como un signo de la sexualidad refinada que apunta tanto a la dominación como a la obediencia.

Supongo que nuestra apariencia en esa década tenía más que ver con el sadismo y el masoquismo exquisito, -si le cabe duda repase las fotos de moda del gran Newton- porque aunque disfrutábamos nuestro nuevo papel de dominatrix seguía en nuestro inconsciente colectivo femenino el gusto por la obediencia (que también es muy interesante en la cama, pero solo en ese escenario y nada más que en ese escenario). De cierta forma seguíamos con esa cantinela absurda que rezaba “somos iguales a los hombres” pero, en nuestros territorios más privados, seguíamos siendo un poco convencionales, fungiendo los mismos roles. Sin embargo, esa imagen de mujer dura, que podía con todo sin despeinarse resultaba atractiva a la vez que temerosa para los hombres.

Me pregunto si Robert Palmer decidió hacer este vídeo y el de “Addicted to love” pensando en esa nueva camada de mujeres liberales e independientes, o simplemente supo aprovechar el potencial comercial que tendría ver a un puñado de mujeres hermosas vestidas a la última moda, sofisticadas, encarnando la imagen de los nuevos tiempos, pero a la larga interpretando el papel que hemos interpretado durante cientos de años: carne suave y deliciosa, carne para perderse en sus cavidades, cavidades para procrear y nada más.

Supongo que el tiempo y los sociólogos lo dirán.

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24.07.09

Marit Fujiwara

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Recién graduada del Chelsea College of Art and Design, la señorita Fujiwara sorprende e intoxica al mundo con su propuesta de final de carrera. Su trabajo parece partir de una observación detallada del mundo pastelero que ella ha llevado al siguiente nivel. Ahí reside su inmenso talento porque consigue una exquisitez y delicadeza en cada diseño, que conmueve.

Orgánico, etéreo, complejo, colorido, escultórico, arquitectónico, femenino, arriesgado. Así es su trabajo. Obras de arte que hay que decodificar con calma, después de la observación minuciosa de los layers que componen cada prenda. Impresiona su manejo del color y de las texturas. Riqueza en los bordados superpuestos sobre telas vaporosas, que consiguen el efecto del óleo empastado (como en el caso de “Cake”).

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Maravilla igualmente su natural y profunda compresión  del volumen, lo que le permite crear una base estructural sólida para generar tres dimensiones a partir de sus dibujos que,  por un lado parecen provenir de un software de arquitectura futurista, y por otro recuerdan a la consistencia del mercurio.

La influencia oriental destila por todos lados, sobretodo en su serie  ”Hair” en la que el minimalista resultado es desconcertante e inquietante, después de comprender la complejidad del concepto como del resultado final.

Su flickr es altamente recomendable.

Marit Fujiwara

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